Aqui un video que me intereso mucho . en lo personal yo estuve en este lugar Peña de Lobos fui a un paseo en el 2003 y si pasaron cosas extrañas .
yo en la noche por algún motivo tenia que ir hacia un paraje tras la cabaña y fui y veía luces. pero estábamos todos de paseo y bien tomados. así que no lo recuerdo muy bien .
yo en la noche por algún motivo tenia que ir hacia un paraje tras la cabaña y fui y veía luces. pero estábamos todos de paseo y bien tomados. así que no lo recuerdo muy bien .
También se a dicho que hay fantasmas .
hay otro reportare al respecto . un amigo nuestro trato de suicidarse en este lugar frente a nosotros . así que la cosa esta muy rara . espero comenten gracias.
hay otro reportare al respecto . un amigo nuestro trato de suicidarse en este lugar frente a nosotros . así que la cosa esta muy rara . espero comenten gracias.
Muy cerca de la caótica ciudad de México, se
encuentra un lugar que parece esconderse de los ojos del mundo...
Este
sitio, parece desafiar a la mancha urbana que cada vez empuja más los
últimos recintos naturales al olvido...
Un lugar casi sagrado, que muy
pocos saben de su existencia y que gracias a ello, hoy perdura como un
extenso y mágico bosque reservado para soñar...
“Peña de Lobos” se encuentra en el Municipio de Santa Ana de Jilotzingo,
en el Estado de México rumbo al Centro Ceremonial Otomí, a no más de
cuarenta minutos de Naucalpan.
Este boscoso sitio, fue nombrado así por
los lugareños que desde hace muchos años, ya percibían algo mágico en el
ambiente.
Los primeros pobladores de la región, describen la presencia
de muchos animales salvajes destacando los lobos.
LAS LEYENDAS COBRAN VIDA...
LAS LEYENDAS COBRAN VIDA...
Peña de Lobos es también un lugar de descanso, donde las confortables cabañas hacen el deleite de los pocos paseantes que conocen su existencia, además de contar con exquisitos baños de temascal que brindan los lugareños.
El guardabosque de “Peña de Lobos” José Luis Silva, es un viejo chamán de ojos amables que emana tranquilidad y no solo sabe que Peña de Lobos es un lugar privilegiado por la geografía, si no por las leyendas que reposan allí y que en algunos casos con sus propios ojos, ha constatado que la magia existe.
“Una vez -cuenta José Luis Silva- un par de alemanes que estaban de vacaciones aquí, me contaron que cerca de las nueve de la noche, cuando la luz se ha ido por completo, pudieron visualizar la danza de una “extraña libélula”, que sobrevolaba un estanque de truchas.
Su sorpresa
fue mayor, cuando al estar mirando al “bicho” por la ventana de la
cabaña en que se hospedaban, este ser se acercó de repente hasta ellos, y
atreves del vidrio pudieron ver una especie de -“mujer chiquitita”- con
alas como de libélula y con movimientos muy rápidos, como de
colibrí...”
El ser emitía una luz muy brillante y después de mirar fijamente a los sorprendidos visitantes, se alejó volando hasta perderse en la noche.
DUENDES…
Cuando José Luis recuerda estos extraños acontecimientos, la cara se le ilumina como si un niño confesara sus travesuras: “una vez –prosigue el guarda bosque- no hace mucho tiempo, cerca de las tres de la tarde, varias señoras que estaban de visita y yo, estábamos recogiendo hongos para preparar algunas “quesadillas”...
De pronto, vimos un hongo enorme, cerca de un árbol, a un costado del arroyo, decidí ir a por el...
Me agaché, saqué mi navaja y comencé a
cortar con mucho cuidado: de pronto, una de las señoras que estaba a
espalda mÍa, con sus manos sobre mis hombros, atenta a los que hacía,
clavó sus uñas sobre mí. Me molesté un poco y le pregunté ¿que le
pasaba...?
Cuándo decidí voltear, mi sorpresa fue indescriptible: ví
como detrás de un árbol, se aparecía un ser “chaparrito”, como un
viejito, de no más de 50 centímetros de altura, con la cara escurrida,
una nariz enorme, vestido como un indígena Tarahumara, y con un bastón
me hacía señas de que me alejara del hongo. Las señoras que estaban
conmigo, tampoco salían del shock, ¡estaban muy nerviosas, ninguna
podía pronunciar palabra alguna...!”
No estaba sólo…
“No salíamos de la primera impresión, cuando de detrás de otro árbol, un segundo ser se asomaba tímidamente: esta vez era una “viejita” ataviada con una especie de peto, que nos miraba con asombro.
No estaba sólo…
“No salíamos de la primera impresión, cuando de detrás de otro árbol, un segundo ser se asomaba tímidamente: esta vez era una “viejita” ataviada con una especie de peto, que nos miraba con asombro.
Lo que
más me llamó la atención de estos dos seres, es que sus pies eran
enormes y que su caminar asemejaba al de un pingüino”, concluye.
A partir de aquí, Peña de Lobos se ha convertido en un lugar de duendes, gnomos y hadas.. Los lugareños, incluso, han adoptado una especie de “código de vecindad” pues cada que hay la necesidad utilizar algo que le pertenece a la naturaleza o encontrar un objeto perdido, hay que pagar un pequeño tributo a los cuidadores del bosque y que consiste en dejar dulces, cajeta o galletas en lugares estratégicos, como pago a los pequeños seres.
Hay quien dice, que estos seres habitan en las cuevas que yacen en las profundidades del lugar y que se supone, conectan con varios puntos del Distrito Federal...
El pueblo encantado del Monte de San Pablo
Cuando la montaña de San Pablo era una tierra que se encontraba en disputa entre dos poblaciones: Santiago Tlazala y Santa Ana Jilotzingo, como suele suceder en estos casos las peleas por la posesión de este paraje habían llegado al extremo de batallas campales y asesinatos, hasta que un nuevo presidente municipal decidió terminar con la querella dividiendo el monte a la mitad.
Con esta decisión nació un pequeño
caserío en la cumbre del cerro, hecho por personas pertenecientes a
ambos poblados que, deseando vigilar sus intereses y explotar su parte
en los bosques, empezaron a construir hasta convertirse en una pequeña
Villa.
Con el paso del tiempo y debido en parte a los misteriosos sucesos que acaecían en el monte a los nuevos pobladores, como desapariciones inexplicables, cambios imposibles en la geografía y el paisaje en fechas y horas determinadas, raros personajes vestidos con túnicas blancas que se veían merodear cerca de las entradas de las cuevas, sonidos extraños que surgían de las entrañas de la tierra provenientes de las innumerables cavernas que se dice cruzan la montaña, y en parte también a que a que los pueblos más cercanos quedaban a horas de camino,
Con el paso del tiempo y debido en parte a los misteriosos sucesos que acaecían en el monte a los nuevos pobladores, como desapariciones inexplicables, cambios imposibles en la geografía y el paisaje en fechas y horas determinadas, raros personajes vestidos con túnicas blancas que se veían merodear cerca de las entradas de las cuevas, sonidos extraños que surgían de las entrañas de la tierra provenientes de las innumerables cavernas que se dice cruzan la montaña, y en parte también a que a que los pueblos más cercanos quedaban a horas de camino,
Decidieron edificar una iglesia, para la cual mandaron forjar en la
ciudad de México una gran campana de bronce de la que estaban muy
orgullosos.
Cuando el Templo estuvo terminado empezaron a surgir las disputas nuevamente por que no lograban ponerse de acuerdo en el santo a quien éste estaría encomendado, la gente de Santiago decía que a san Pedro, los de Santa Ana preferían a San Pablo, y siendo gente rústica y apasionada de sus creencias la situación se enardeció hasta llegar a grados insostenibles, hubo peleas, heridos y hasta muertos.
Cuando el Templo estuvo terminado empezaron a surgir las disputas nuevamente por que no lograban ponerse de acuerdo en el santo a quien éste estaría encomendado, la gente de Santiago decía que a san Pedro, los de Santa Ana preferían a San Pablo, y siendo gente rústica y apasionada de sus creencias la situación se enardeció hasta llegar a grados insostenibles, hubo peleas, heridos y hasta muertos.
Contaban los ancianos del Pueblo que fue castigo divino que el día que
colocaron la campana la tierra molesta por tanta sangre derramada se
sacudió, abriéndose una enorme grieta en la cumbre del cerro que se
devoró literalmente la mayor parte de la villa junto con la hermosa
iglesia y su campana de bronce recién colocada.

Murió mucha gente en este desastre, y los que quedaron vivos regresaron a sus respectivas poblaciones, sin embargo desde aquel día los hechos extraños se intensificaron.
Decían las anécdotas de leñadores, pastores y vaqueros a quienes por sus labores sorprendía la noche en las boscosas laderas de la montaña, que había ocasiones en que llegaban desde la cumbre voces misteriosas, murmullos de oraciones, lamentos y gritos que rompían el silencio, y otras veces como si los muertos estuvieran de fiesta, se escuchaba, música, risas y bullicio, acompañando el misterioso tañer de una campana, además, extrañas luces fantasmales danzaban en la cumbre.
Algunos de ellos, los más valientes, pensando que quizás se trataba de
alguna invasión a sus tierras e intereses, se aventuraron a llegar
hasta la cima y juraban haber encontrado el pueblo en pie, a sus
moradores aparentemente vivos y manifestando una gran hospitalidad, al
grado de invitarles a pasar la noche en la villa y pobre del desdichado
que aceptara la invitación porque después de quedarse dormido en el
petate de alguna casa, despertaba empapado en rocío y casi muerto de
frío en medio de las rocas y ruinas del poblado destruido.
Aunque estos relatos podrían obedecer más al folklor de el lugar que a una verdadera realidad, también es cierto que estar en medio de “Peña de Lobos”
Aunque estos relatos podrían obedecer más al folklor de el lugar que a una verdadera realidad, también es cierto que estar en medio de “Peña de Lobos”
Abre las posibilidades para que nuestra mente pida – tal vez
inconscientemente- el encuentro con lo mágico y lo desconocido, en un
marco natural y propicio para ello como lo es “Peña de Lobos”.
.
Cuando caminas por zonas despobladas, se pueden experimentar todo tipo
de angustias nada agradables las cuales tuvimos la mala fortuna de
conocer.
En diciembre del 2010 fuimos a acampar al bosque en la zona de Peña de Lobos en el Estado de Mexico, en esa ocasion fuimos 4 personas, mi amigos Muka y Toel tienen amplia experiencia como Boy Scouts, mientras que Monja y yo tenemos amplio conocimiento en exploración y supervivencia.
En diciembre del 2010 fuimos a acampar al bosque en la zona de Peña de Lobos en el Estado de Mexico, en esa ocasion fuimos 4 personas, mi amigos Muka y Toel tienen amplia experiencia como Boy Scouts, mientras que Monja y yo tenemos amplio conocimiento en exploración y supervivencia.
Estabamos en medio del bosque y buscabamos a donde dirigirnos, cuando encontramos una especie de parque pero en ruinos, como si estuviera abandonado, faltaba el columpio roto, las bancas de piedras estaban llenas de plantas.
La curiosidad nos gano y decidimos ver un poco más, para tratar de entender el porque estaba ahí este parque, caminmos algunos metros mas hasta encontrar una pendiente, aproximadamente de unos 5 o 7 metros y con unos desgastados escalones que llevaban hasta la punta, eran 15 o 20 a lo mucho, nos parecio intrigante y la subimos.
Al llegar a la cima, encontramos una construcción de una casa en ruinas, pero parecia que no habían siquiera terminado de construirla, junto a ella había una barda, donde nos tomamos algunas fotografias como recuerdo. En este lugar Muka me pregunto la hora - Wey ¿Que hora es?- Le contesto que son las 15:30.
Fue entonces que bajamos las escaleras y de pronto el ambiente se puso tenso y muy pesado, curiosamente todos a excepcion de mi comenzarón a sentirse cansados, pesados, sin ganas de caminar ni seguir, como en un humor muy de flojera, aunque extrañamente yo me sentia con las mismas energias de siempre.
Terminamos de bajar los escalones, no tardamos ni siquiera un minuto en bajarlos cuando nuevamente Muka me volvio a preguntar la hora, volteo a mi reloj y marca las 19:45...¿Que?... Pense que había algún error en el reloj, tal vez había picado algún botón sin darme cuenta, por lo que verifique mi celular pero para mi sorpresa marcaba la misma hora, checamos todos los relojes y celulares que traiamos pero todos apuntaban la misma hora.
¿Que estaba pasando? ¿Que paso con las horas faltantes? Inclusive en este tiempo, no he podido encontrar explicación alguna a ello. Como sea el cielo comenzo a tornarse negro y es en este momento cuando paso lo mas escalofriante...
Sacamos una cuerda y nos la atamos para de esa forma no perdernos o por
si alguien caía poder recogerlo sin ningún inconveniente, Monja fue
adelante, luego Toel, después Muka y por ultimo yo, por si fuera poco
cada quien traía su propia linterna, en el caso de Monja y de mi,
inclusive traiamos mas de una, ademas de pilas.
Durante el camino de regreso, fuimos marcando los arboles que pasabamos con el cuchillo, para poder guiarnos y saber que no habiamos regresado al mismo lugar.
Durante el camino de regreso, fuimos marcando los arboles que pasabamos con el cuchillo, para poder guiarnos y saber que no habiamos regresado al mismo lugar.
Después de caminar y caminar y caminar... comenzamos a ver que solo estabamos dando vueltas por el mismo lugar, así que decidimos marcar los arboles con el liquido de las varitas luminosas, parecidas a las que te dan en los antros.
Cada árbol que passabamos lo marcabamos con el poco líquido que tríamos, así sería mas fácil reconocer por donde íbamos... pero... extrañamente... volvimos al mismo lugar...
Fue en ese preciso momento, que pudimos escuchar, un escalofriante grito que sono a lo lejos, no puedo explicar como fue el grito, no sono como de una mujer o de un hombre... fue de esos gritos como de terror, que te dejan helado hasta los huesos... que te deja literalmente tieso.
Toel se asustó demasiado y decidió correr, aunque intentamos tranquilizarlo tanto Monja como yo.
No pudimos y nos iba jalando con la cuerda que nos atamos, hasta que de la misma prisa, tiró su linterna, de hecho era impresionante como la adrenalina le dio esa fuerza, el siguio corriendo sin ver por donde iba, hasta que cayó en una pequeña pendiente y por consiguiente, nos llevó junto con el.
Nos levantamos y pudimos tranquilizarnos un poco, empezamos a recoger las cosas que se nos habían caído, cuando... arrastrandonos para alcanzar la linterna, Monja y Toel vieron algo a lo lejos... sin movimiento y colgado...
Al levantar la linterna para ver que era...
No paramos de correr...
Sentía como volaba de lo rápido que íbamos...
Nadie podria siquiera imaginar lo que vimos...
Fue tanta la impresión que nos dejo traumados...
Lo que vimos... fue un bebe colgado y quemado...
Ni idea de como pudimos llegar hasta la choza, solo se que corrimos lo mas rápido que pudimos, y llegamos bien, sin ningún problema... Fue cuando algunas personas nos dijeron que en dicho parque hacían misas negras, no se a ciencia cierta si era verdad eso, lo único que se, es que fue una experiencia que espero poder olvidar algún dia.












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